15 octubre, 2011

"El principio que infunde al pensamiento
el poder de correlacionarse con su objeto,
y por ende de controlar toda experiencia humana adversa,
es la ley de la atracciòn,
que es otro nombre para el amor.
Éste es un principio eterno y fundamental
inherente en todas las cosas,
en todo sistema filosòfico,
en toda religión y ciencia.
No hay escapatoria de la ley del amor.
Es el sentimiento el que da vitalidad al pensamiento.
El sentimiento es deseo y el deseo es amor.
El pensamiento impregnado de amor es invencible".

Charles Haanel.

Carta de un enamorado

Si quieres que acepte tu propuesta deberás tambien aceptar algunas mías.
Si no te demuestro afecto en ocasiones por favor no te preocupes,
no es mas que la soledad frecuentándome,
no te alejes cuando no este ahí, para ti,
es la musa que nos visita entre miradas esquivas,
perturbando toda idea en mi cabeza,
transformando cada palabra en poesía para ti...

No deseo que te decepciones de la vida mujer,
pero si a mi lado no eres feliz como idealizabas,
es porque el amor no es amor en un cuento de hadas.
El amor nos moldea a nuestras personas,
el amor nos regala otra vida, y nos la quita con el desamor,
así nuestras vidas son diferentes y pueden levantarse,
así podemos seguir y cambiar la  vida de otra mujer en flor.

Somos una vida diferente cada dia, con cada amor o sufrimiento,
aunque solo padezcamos de una muerte,
así somos, siempre buscándonos, sin darnos cuenta que al amar
demostramos las ganas de salir de nosotros mismos,
de esta forma nos besaremos mujer,
apelando a soportar el absurdo juntos,
de esta forma te amaré...de esta forma te olvidaré...

Luis Enrique Padilla Morales
[InMorales].

Hablando de Amor...

Bien, creo que el concepto de Amor jamás claro ha de estar, o bien uno mismo es el encargado de reinventar una definición para dicha palabra y sentimiento, entre muchas otras cosas que es ésta misma y puede significar.

En cuanto a enamoramiento... Según lo que en las películas, ajenas experiencias personales y lo que suelo oír y observar día a día podría atreverme a confesar que jamás me he enamorado. Pero lo que me lleva a creer en que si lo he hecho es la constante confianza que mantengo con mis sentimientos y decir que no me he enamorado sería una especie de rechazo hacia estos y un tanto difícil decirlo ya que detrás de dicha confesión siempre habrán experiencias personales que involucran, como en todas las relaciones amorosas, momentos que decido guardar y que recuerdo como la fecha en que alcancé algo que subjetivamente llamo Felicidad y pués claro ese sentimiento de vacío luego de una desilución. Pero lo que para mi es realmente cierto es que estos son obstáculos que debemos derribar, a veces extensas y difíciles etapas que se deben superar.

La vida para mi siempre ha sido vista como un péndulo, el cual se mueve de un lugar a otro... En un extremo encontramos el sufrimiento, la tristeza y ciertos sentimientos un tanto relacionados, pero en el otro extremo podremos sentir alegría e inventar nuestras propias experiencias y relacionar sentimientos asociados con un propio concepto de felicidad. El péndulo suele moverse de un lugar a otro, éste se encuentra en constante movimiento, al igual que nuestra vida... Lo único permanante en ella es el cambio. Por lo tanto debemos aceptar cada uno de esos extremos, tratar de encontrar el punto medio, buscar el equilibrio. Extraer todo lo bueno que veamos de lo malo. A veces perder el equilibrio por amor lleva a una vida equilibrada, pero depende de cada uno.

Sucede que hace unos días en una presentación de un libro de poesía en Santiago, en medio de una conversación surgió una frase común, quizás no dicha con la cuota de veracidad necesaria, pero golpeó fuertemente mi cabeza y corazón al punto de formularme nuevamente la pregunta de qué significa realmente enamorarse, si sucede realmente una vez en la vida... o cada día. Hallé una respuesta tan rápido como pude, entre pensamientos, sensaciones, sentimientos... Miradas ajenas y el alcohol que rodeaba el ambiente llegué a la conclusión de que me enamoro cada día, no sólo miro el amor como la búsqueda de una pareja, ni mucho menos un eterno compañero... A veces sin darnos cuenta nos enamoramos de las cosas, de sensaciones, de estaciones, de lugares, fechas, cosas... y personas. Y es ahí donde la subjetividad toma protagonismo y los estereotipos quedan fuera, porque contra los sentimientos es muy difícil luchar...
A diario me enamoro, de diferentes personas, de lugares, de hecho, a cada momento existe el desamor y vuelvo a enamorar no...  creo en lo eterno, jamás he pensado en finales felices... quizá sea pesimista, prefiero llamarlo... realista.

Os dejo aquí el extracto de Osho, ¿Qué tan de acuerdo se puede estar con la siguiente descripción?:

"Pero la mente no sabe nada acerca de la eternidad. El corazón añora lo eterno, pero la mente continuamente interpreta los anhelos del corazón. Y la mente sólo conoce, o bien un amor vivido durante muy poco tiempo, o el amor vivido durante un poquito más de tiempo. Pero aunque el amor perviva un poco más, el miedo de que se acabe siempre estará ahí. Y tu miedo está justificado; se va a terminar. En realidad, durará más si no eres inteligente. Si eres muy, muy torpe y muy, muy poco inteligente te llevará mucho tiempo el darte cuenta de la futilidad de ese amor. Si eres muy inteligente se acabará rápido porque verás que no es gran cosa."
- Osho