23 marzo, 2012

"No hay inversión segura. Llegar a amar es ser vulnerable. Sea lo que sea que amemos, con toda seguridad se nos estrujará el corazón, y posiblemente se nos romperá. Si queremos asegurarnos de mantenerlo intacto, no debemos entregárselo a nadie, ni siquiera a un animal. Arrebujémoslo cuidadosamente entre pasatiempos y pequeños lujos; evitemos todas las complicaciones; mantengámoslo a salvo encerrado en el cofre o el ataúd de nuestros egoísmos. Pero en ese cofre - seguro, oscuro, inmóvil, sin aire - va a cambiar. No se romperá: se hará irrompible, impenetrable, irredimible. La alternativa a la tragedia - o, al menos, al riesgo de la tragedia - es la condenación. El único lugar fuera de del Cielo donde se puede estar perfectamente a salvo de todos los peligros y perturbaciones del amor, es el Infierno."