06 noviembre, 2011

Desahogo Discontinuo

Es curiosa y a la vez encantadora la manera en que suelo recurrir a la escritura, hay meses en que lo hago más seguido… Pero esa sensación en el estómago relacionada al vértigo jamás puede ser ignorada, es como si otro ser, dentro tuyo, provocara todas estas sensaciones, parecidas un tanto al hambre, ya que no te deja en paz hasta saciarlo, a veces recurro al marasmo, pero eso no me contenta por completo, jamás estoy conforme con todo esto y es por ello que recurro a las palabras, están sin duda siempre presentes en mi mente pero he querido desde hace un tiempo traspasarlas a otras no con el afán de influenciar, ni esperando aceptación de lo que digo, sólo siento ganas de sacarlo hacia este mundo, compartirlo con quien quiera, sólo  basta leer esto o escucharme… si es posible.
Debo confesar que mientras introducía el tema olvidé por completo lo importante, olvidé lo que tanto quería decir, hace un tiempo se ha rasgado lo que me queda de cordura, recientemente pienso más en el Amor Fati, pero es muy cierto que no lo aplico a mi vida cotidiana… Suelo ahogarme en problemas que para mucho parecen menores, pero amargan un tanto mi semana, me sacan lágrimas y me hacen sufrir, creo que cada uno se amolda a circunstancias y decide si sufrir, llevo un tiempo haciendo cada día a alguien feliz, satisfacciones más grandes aun no he encontrado y creo que jamás encontraré mayores quizá muchas más pero no mayores sino diferentes. Amo cantar, sonreír y nadar… La primera funciona como anestesia… Dopamina. Lo único que me relaja en conjunto con la música, el segundo es porque cuando sonrío realmente lo hago con todo mi cuerpo, sonrío por que en verdad quiero hacerlo, sonrío porque lo anhelo, no finjo, sólo… lo hago. Y el tercero… pues, porque es lo más cercano que tengo a… Volar.

20 octubre, 2011

A Gabriel, mi especie de "Antiespasmódico"

“Deseo vivo y pasajero de algo” Corresponde  a la definición más sencilla que quise encontrar de Antojo.
¿Por qué lo escribo? Quiero decirlo… Sé que puedo leerme un tanto patética y, posiblemente tú de mí no quieras saber algo… Pero por alguna razón un tanto desconocida continúo hablándote, sinceramente siento miedo de lo que puedas pensar o sentir con estas palabras… pero ¿Sabes? siento mucho más miedo… de mí, últimamente no controlo las cosas como antes y me ha jugado bastante en contra, obviamente aprendo de ellas y aplico el consejo de reír, es reconfortante y ya no me lo quito porque en verdad se me ha hecho agradable y… con el tiempo necesario. A diferencia de muchos, sonrío porque realmente quiero hacerlo, se leerá como típica frase cliché pero no importa… para mí es muy cierto que sana. No sé porque vuelvo a hablarte, no sé tampoco por qué quiero hacerlo; solo quiero… Sólo quiero… sólo… sólo… quiero. Puede que un poco de arrepentimiento se asombre en mis ojos al releer esto, porque sé que lo enviaré a pesar de los malestares que me causará verte en algún momento. Es cierto, no te conozco y jamás te conoceré realmente, pero eso me mantiene fija a ti supongo, no he tenido oportunidades para desencantarme de ti  pues creo que tampoco las he tenido para fascinarme, quizás en algún segundo estuvieron y simplemente decidí dejarlas pasar. Hoy, una parte de mi lamenta eso, aunque a esta misma hora… En que  aún no has leído esto siento cosas extrañas por ti, que mil veces trato de explicar pero suelo fallar en el intento existen ocasiones en que me convenzo de que no pasa de agradable simpatía que dudo sea mutua pero ya me da igual, también hay veces en que, y con esto pecaré por contribuir a tu ego, te admiro, pero tranquilo, luego lo olvido y sigo con… mi vida. Tropiezo tantas veces con eso que ahora solo quiero caer… cobardemente… de alguna forma. Consigo eso a ratos pero vuelven cada día, a veces inconscientemente destino a ti pensamientos, únicos pensamientos… no malos, no buenos, sólo cosas locas que me hacen sentido y te posicionan entre gente que me interesa. Pero estúpidamente nunca lo digo, y cuando lo hago… exagero ¿Ya ves?  Trato de comprender lo que escribo y concluyo en que I’m a Weirdo! Eso me complica un tanto las cosas… pero también me agrada. Verás que suelo exagerar… Juro que me exijo brevedad… pero de alguna forma no… no puedo hacerlo. Tengo un deseo vivo y pasajero de hablarte, de tenerte cerca aunque no hablemos, si quieres en silencio o quizás cantando por dentro, sólo una sonrisa quiero, tu presencia basta, quiero adormecer con sensaciones que sólo tú  produces mi cuerpo, un poco de ti o sentirte en el aire… a través de fuertes corrientes de viento… Ofrezco disculpas por lo que digo, incluso por lo que siento… Puede que sea a causa de los segundos que estoy viviendo, el lugar en que me encuentro. O puede que quizás sólo sea cosa del momento…

*Mots Doux-Amer*

16 octubre, 2011

Amor Fati

El significado de esta expresión es "amor al destino". Nietzsche la usaba para expresar su afirmación a la vida.

Amor fati es una frase latina que se traduce «amor del destino» o «el amor al destino». Se utiliza para describir la actitud de quien ve todo cuanto le sucede en la vida, incluido el sufrimiento y la pérdida, como positivo. Es decir, uno siente que todo lo que ocurre forma parte del proceso en el que el destino llega a su objetivo final, y así debe ser considerado como bueno.

La frase se utiliza en varias ocasiones en los escritos de Nietzsche y es representativa de la perspectiva general de la vida que se articula en el artículo 276 de La gaya ciencia, que dice:
"Quiero aprender más y más al ver tan hermoso de lo necesario en las cosas, entonces yo seré uno de los que hacen las cosas bellas. Amor fati: dejar que se dé ahora en adelante mi amor! No quiero hacer la guerra contra lo que es feo. Yo no quiero acusar, yo no quiero acusar a los que acusan. Mirar a otro lado será mi única negación. Y todo en todo y sobre todo: algún día quiero ser sólo un Decidor-de-Sí."

Aunque el “amor fati” nietzscheano tenga que ver con el destino, no es sin embargo la aceptación resignada de las cosas como acontecen. Al contrario: el hombre nietzscheano quiere para sí, “voluntariamente”, las leyes universales del destino que las plantas, los animales, los otros seres humanos responsables y desprovistos de voluntad, se limitan a seguir ciegamente… pero también —dotado de voluntad y del poder del deseo que no se conforma con poseer— quiere hacer posible que las cosas que deberían suceder, sucedan… Aquello que quisimos que fuera, fue; aquello que deseamos que sea, será… “Muévete siempre en el momento, en un presente vivido plenamente, con coraje, decisión, voluntad”, decía más o menos Nietzsche… y “vive este momento de modo tal que desees revivirlo”… El eterno retorno es, entonces, una decisión, no una “idea” o una metáfora… Quien desea y es capaz de asumir esto a través del concepto y la intuición del “amor fati” es un ser diferente; quien apuesta por la vida, por su riesgo e incertidumbre, es diferente… —Somos diferentes, amor… y ésta es la fuerza que nos imanta y hace invencibles…

La intuición del “eterno retorno” nitzscheana, aunque parezca una paradoja, pone en evidencia nuestra necesaria mortalidad, esa deliciosa y tan humana contingencia existencial… “¿Es esto la vida? ¡Pues vuelva otra vez!”… Creer en el eterno retorno significa arrodillarse ante nuevos ideales: vivir el instante, restaurar los placeres de la realidad material, reivindicar el destino —es decir el azar, aunque se travista de teoría de las posibilidades y la probabilidad—, el devenir imprevisible… La noción del eterno retorno supone pues un rechazo de la idea de “tiempo lineal” a favor de una circularidad sin comienzo ni fin, apenas unos puntos suspensivos de vez en cuando… Afirmar el instante, conjugar el destino con la suerte y la fortuna, le duele a la metafísica, que aborrece todo lo que considera fungible, lo que fluye alegre… Amar lo que trae el destino y abrazar a la vida en todos sus aspectos, aún los más terribles, eso es "amor fati"… —¿recuerdas, amor, la película La vida es bella?... eso es ni más ni menos amar con lazos mortales…


  Fuentes:
- Nietzsche, Roy Jackson
- Pau LLanes
[http://arterapiasentimental.blogspot.com/2008/02/nietzsche-enamorado-o-una-historia.html]

15 octubre, 2011

"El principio que infunde al pensamiento
el poder de correlacionarse con su objeto,
y por ende de controlar toda experiencia humana adversa,
es la ley de la atracciòn,
que es otro nombre para el amor.
Éste es un principio eterno y fundamental
inherente en todas las cosas,
en todo sistema filosòfico,
en toda religión y ciencia.
No hay escapatoria de la ley del amor.
Es el sentimiento el que da vitalidad al pensamiento.
El sentimiento es deseo y el deseo es amor.
El pensamiento impregnado de amor es invencible".

Charles Haanel.

Carta de un enamorado

Si quieres que acepte tu propuesta deberás tambien aceptar algunas mías.
Si no te demuestro afecto en ocasiones por favor no te preocupes,
no es mas que la soledad frecuentándome,
no te alejes cuando no este ahí, para ti,
es la musa que nos visita entre miradas esquivas,
perturbando toda idea en mi cabeza,
transformando cada palabra en poesía para ti...

No deseo que te decepciones de la vida mujer,
pero si a mi lado no eres feliz como idealizabas,
es porque el amor no es amor en un cuento de hadas.
El amor nos moldea a nuestras personas,
el amor nos regala otra vida, y nos la quita con el desamor,
así nuestras vidas son diferentes y pueden levantarse,
así podemos seguir y cambiar la  vida de otra mujer en flor.

Somos una vida diferente cada dia, con cada amor o sufrimiento,
aunque solo padezcamos de una muerte,
así somos, siempre buscándonos, sin darnos cuenta que al amar
demostramos las ganas de salir de nosotros mismos,
de esta forma nos besaremos mujer,
apelando a soportar el absurdo juntos,
de esta forma te amaré...de esta forma te olvidaré...

Luis Enrique Padilla Morales
[InMorales].

Hablando de Amor...

Bien, creo que el concepto de Amor jamás claro ha de estar, o bien uno mismo es el encargado de reinventar una definición para dicha palabra y sentimiento, entre muchas otras cosas que es ésta misma y puede significar.

En cuanto a enamoramiento... Según lo que en las películas, ajenas experiencias personales y lo que suelo oír y observar día a día podría atreverme a confesar que jamás me he enamorado. Pero lo que me lleva a creer en que si lo he hecho es la constante confianza que mantengo con mis sentimientos y decir que no me he enamorado sería una especie de rechazo hacia estos y un tanto difícil decirlo ya que detrás de dicha confesión siempre habrán experiencias personales que involucran, como en todas las relaciones amorosas, momentos que decido guardar y que recuerdo como la fecha en que alcancé algo que subjetivamente llamo Felicidad y pués claro ese sentimiento de vacío luego de una desilución. Pero lo que para mi es realmente cierto es que estos son obstáculos que debemos derribar, a veces extensas y difíciles etapas que se deben superar.

La vida para mi siempre ha sido vista como un péndulo, el cual se mueve de un lugar a otro... En un extremo encontramos el sufrimiento, la tristeza y ciertos sentimientos un tanto relacionados, pero en el otro extremo podremos sentir alegría e inventar nuestras propias experiencias y relacionar sentimientos asociados con un propio concepto de felicidad. El péndulo suele moverse de un lugar a otro, éste se encuentra en constante movimiento, al igual que nuestra vida... Lo único permanante en ella es el cambio. Por lo tanto debemos aceptar cada uno de esos extremos, tratar de encontrar el punto medio, buscar el equilibrio. Extraer todo lo bueno que veamos de lo malo. A veces perder el equilibrio por amor lleva a una vida equilibrada, pero depende de cada uno.

Sucede que hace unos días en una presentación de un libro de poesía en Santiago, en medio de una conversación surgió una frase común, quizás no dicha con la cuota de veracidad necesaria, pero golpeó fuertemente mi cabeza y corazón al punto de formularme nuevamente la pregunta de qué significa realmente enamorarse, si sucede realmente una vez en la vida... o cada día. Hallé una respuesta tan rápido como pude, entre pensamientos, sensaciones, sentimientos... Miradas ajenas y el alcohol que rodeaba el ambiente llegué a la conclusión de que me enamoro cada día, no sólo miro el amor como la búsqueda de una pareja, ni mucho menos un eterno compañero... A veces sin darnos cuenta nos enamoramos de las cosas, de sensaciones, de estaciones, de lugares, fechas, cosas... y personas. Y es ahí donde la subjetividad toma protagonismo y los estereotipos quedan fuera, porque contra los sentimientos es muy difícil luchar...
A diario me enamoro, de diferentes personas, de lugares, de hecho, a cada momento existe el desamor y vuelvo a enamorar no...  creo en lo eterno, jamás he pensado en finales felices... quizá sea pesimista, prefiero llamarlo... realista.

Os dejo aquí el extracto de Osho, ¿Qué tan de acuerdo se puede estar con la siguiente descripción?:

"Pero la mente no sabe nada acerca de la eternidad. El corazón añora lo eterno, pero la mente continuamente interpreta los anhelos del corazón. Y la mente sólo conoce, o bien un amor vivido durante muy poco tiempo, o el amor vivido durante un poquito más de tiempo. Pero aunque el amor perviva un poco más, el miedo de que se acabe siempre estará ahí. Y tu miedo está justificado; se va a terminar. En realidad, durará más si no eres inteligente. Si eres muy, muy torpe y muy, muy poco inteligente te llevará mucho tiempo el darte cuenta de la futilidad de ese amor. Si eres muy inteligente se acabará rápido porque verás que no es gran cosa."
- Osho