Es curiosa y a la vez encantadora la manera en que suelo recurrir a la escritura, hay meses en que lo hago más seguido… Pero esa sensación en el estómago relacionada al vértigo jamás puede ser ignorada, es como si otro ser, dentro tuyo, provocara todas estas sensaciones, parecidas un tanto al hambre, ya que no te deja en paz hasta saciarlo, a veces recurro al marasmo, pero eso no me contenta por completo, jamás estoy conforme con todo esto y es por ello que recurro a las palabras, están sin duda siempre presentes en mi mente pero he querido desde hace un tiempo traspasarlas a otras no con el afán de influenciar, ni esperando aceptación de lo que digo, sólo siento ganas de sacarlo hacia este mundo, compartirlo con quien quiera, sólo basta leer esto o escucharme… si es posible.
Debo confesar que mientras introducía el tema olvidé por completo lo importante, olvidé lo que tanto quería decir, hace un tiempo se ha rasgado lo que me queda de cordura, recientemente pienso más en el Amor Fati, pero es muy cierto que no lo aplico a mi vida cotidiana… Suelo ahogarme en problemas que para mucho parecen menores, pero amargan un tanto mi semana, me sacan lágrimas y me hacen sufrir, creo que cada uno se amolda a circunstancias y decide si sufrir, llevo un tiempo haciendo cada día a alguien feliz, satisfacciones más grandes aun no he encontrado y creo que jamás encontraré mayores quizá muchas más pero no mayores sino diferentes. Amo cantar, sonreír y nadar… La primera funciona como anestesia… Dopamina. Lo único que me relaja en conjunto con la música, el segundo es porque cuando sonrío realmente lo hago con todo mi cuerpo, sonrío por que en verdad quiero hacerlo, sonrío porque lo anhelo, no finjo, sólo… lo hago. Y el tercero… pues, porque es lo más cercano que tengo a… Volar.