16 octubre, 2011

Amor Fati

El significado de esta expresión es "amor al destino". Nietzsche la usaba para expresar su afirmación a la vida.

Amor fati es una frase latina que se traduce «amor del destino» o «el amor al destino». Se utiliza para describir la actitud de quien ve todo cuanto le sucede en la vida, incluido el sufrimiento y la pérdida, como positivo. Es decir, uno siente que todo lo que ocurre forma parte del proceso en el que el destino llega a su objetivo final, y así debe ser considerado como bueno.

La frase se utiliza en varias ocasiones en los escritos de Nietzsche y es representativa de la perspectiva general de la vida que se articula en el artículo 276 de La gaya ciencia, que dice:
"Quiero aprender más y más al ver tan hermoso de lo necesario en las cosas, entonces yo seré uno de los que hacen las cosas bellas. Amor fati: dejar que se dé ahora en adelante mi amor! No quiero hacer la guerra contra lo que es feo. Yo no quiero acusar, yo no quiero acusar a los que acusan. Mirar a otro lado será mi única negación. Y todo en todo y sobre todo: algún día quiero ser sólo un Decidor-de-Sí."

Aunque el “amor fati” nietzscheano tenga que ver con el destino, no es sin embargo la aceptación resignada de las cosas como acontecen. Al contrario: el hombre nietzscheano quiere para sí, “voluntariamente”, las leyes universales del destino que las plantas, los animales, los otros seres humanos responsables y desprovistos de voluntad, se limitan a seguir ciegamente… pero también —dotado de voluntad y del poder del deseo que no se conforma con poseer— quiere hacer posible que las cosas que deberían suceder, sucedan… Aquello que quisimos que fuera, fue; aquello que deseamos que sea, será… “Muévete siempre en el momento, en un presente vivido plenamente, con coraje, decisión, voluntad”, decía más o menos Nietzsche… y “vive este momento de modo tal que desees revivirlo”… El eterno retorno es, entonces, una decisión, no una “idea” o una metáfora… Quien desea y es capaz de asumir esto a través del concepto y la intuición del “amor fati” es un ser diferente; quien apuesta por la vida, por su riesgo e incertidumbre, es diferente… —Somos diferentes, amor… y ésta es la fuerza que nos imanta y hace invencibles…

La intuición del “eterno retorno” nitzscheana, aunque parezca una paradoja, pone en evidencia nuestra necesaria mortalidad, esa deliciosa y tan humana contingencia existencial… “¿Es esto la vida? ¡Pues vuelva otra vez!”… Creer en el eterno retorno significa arrodillarse ante nuevos ideales: vivir el instante, restaurar los placeres de la realidad material, reivindicar el destino —es decir el azar, aunque se travista de teoría de las posibilidades y la probabilidad—, el devenir imprevisible… La noción del eterno retorno supone pues un rechazo de la idea de “tiempo lineal” a favor de una circularidad sin comienzo ni fin, apenas unos puntos suspensivos de vez en cuando… Afirmar el instante, conjugar el destino con la suerte y la fortuna, le duele a la metafísica, que aborrece todo lo que considera fungible, lo que fluye alegre… Amar lo que trae el destino y abrazar a la vida en todos sus aspectos, aún los más terribles, eso es "amor fati"… —¿recuerdas, amor, la película La vida es bella?... eso es ni más ni menos amar con lazos mortales…


  Fuentes:
- Nietzsche, Roy Jackson
- Pau LLanes
[http://arterapiasentimental.blogspot.com/2008/02/nietzsche-enamorado-o-una-historia.html]

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