20 marzo, 2012

Equinoccio Otoñal

En el transcurso de semana que llevo muchas cosas han ocurrido, he conocido más personas, coincidido con algunas, he caído, pero en realidad ninguna de ellas me ha parecido gran cosa. Lo cierto es que ya poco es lo que me sorprende y aunque sé que cada día me enfrento a algo diferente siente que de a poco pierdo, o más bien, disminuye mi capacidad de asombro. Eso me entristece, debo decir que lo vi venir pero jamás pensé que llegaría a tan temprana edad. Quizás solo sea un efecto ilusorio, eso espero.

Pensar en ti era una de mis tareas favoritas a diario y precisamente a esta hora cada noche me dedicaba a escribirte tipiando palabras, plasmando emociones estando consciente de que posiblemente no las leerías. Pero mi parte sentimental y soñadora que aun se vuelve a ti cada primero y veintiuno, me hacia mirar hacia una estrella gastando esperanzas esperando que tu también la vieras y así poder comunicarnos. No sé si suceda pero a veces siento que si, hay noches en que me despierto solamente pensándote y teniendo ganas de ti.
Contar que ha sido de mi desde los últimos días de diciembre en que te vi es algo sencillo, no fue nada agradable, es como si emprendiera un viaje mítico pero ya llevo meses dentro del vientre de la ballena.

 A veces veo la luz pero me acostumbré a lo oscuro comienza a agradarme, siempre ha sido así. Mis sentimientos son siempre matices pero creo que el tiempo y la distancia han tratado mi esquizofrenia amorosa bastante bien y hasta el momento me rehabilito. Creo que el destino ha sido bueno conmigo no ha trazado iguales caminos y hasta el momento impide una posible recaída.
No quisiera describir lo que por ti siento, es indescriptible. No quisiera decir que estoy enamorada porque aun no lo creo. Es cierto que por ti daría todo lo tangible y entregaría mi vida, pero al no ver reciprocidad mis ganas se apagan, no te culpo, esperar demasiado e idealizar es para idiotas y aunque lo sé continúo mirando hacia el cielo, sigo llorando en silencio. Quizás quiera volverme idiota para sufrir menos, pero volver a un estado de inconsciencia es imposible y el difícil plan de engañarse a si mismo no va conmigo, así que aunque convivo hace un tiempo con sufrimiento creo que ya casi somos amigos.

Han transcurrido meses desde que sufrimos aquel impacto, terminando como siempre uno más herido que el otro, me atrevería a decir que yo más que todos. Era de suponer, siempre priorizando la felicidad del otro. Me deje caer. Quizás así debía ser, tal vez debía suceder, no estoy enojada sino apenada pero no hay problema, la calma ya vendrá más a menudo a visitarme. Si no caes ¿cómo y cuando te levantas?

He notado cambios, me he vuelto más callada. Me pierdo en las distancias y palabras pensando en la nada. Pierdo sensibilidad, me he vuelto desinteresada. Hay presión, prejuicios y miradas en mi contra pero eso no me inmuta, verdaderamente hoy eso no me preocupa, no me debilita. Increíble que todo lo que originó nuestro “fin” vino tras una mentira ajena, engaños y palabras descuidadas disfrazadas de intenciones verdaderas.

Podría volverme escéptica, pero aun creo en las cuatro estaciones, que la música es vida. Dedico poemas a tu alma porque creo en tu mirada y en el amor, porque cada noche a esta hora destino pensamientos, a paradero desconocido lanzo palabras.
Algo ha hecho que quiera verte, muchos me presionan para aclarar temas y aunque siento que ya debería haberme rendido o estar agotada, no lo estoy, solo es desinterés, quizás aburrimiento lo que surge. Creo que quiero verte, hay mañanas en que realmente lo deseo, pero me gana ese orgullo que creí haber perdido hace un tiempo y ya no sé si quiera tenerte. Me destinaba a probarte porque no sabía que sustancia venenosa entregarías, hoy sé hasta donde llegarías y exijo miel para endulzar mis heridas. Me arriesgué demasiado, te obsequié actos y palabras, el error más bello que he cometido en lo que llevo de vida. Jugué con fuego y ambos nos terminamos lastimados, aun estoy sanando. Es arriesgado entregar algo bajo un impulso y plasmarlo de por vida en papel, madera y lo más profundo de un ser. Pero eso indescriptible, agrio y desconocido que aun produces, con menor intensidad por supuesto, me mantiene viva, enamorándome del sufrimiento por que ese es el costo de un amor lento, inagotable y placentero dolor en movimiento, buscando el sonido. Disfrutando el silencio.

En busca de comprensión anhelo lluvia, otoño pido para marcar el paso del tiempo, no quiero perderme con sus fuertes corrientes ni subir tanto como un globo de helio. Quiero danzar al ritmo del paso de los días, saborear amor, sentir la brisa y dejarme llevar un momento, sentir vértigo al mirar al cielo, perderme segundos en el sonido que se aleja con el viento…

No hay comentarios:

Publicar un comentario